La belleza de estos pueblos reside en lo natural de sus edificaciones, construidas con los materiales que tenían a mano (pizarra y cuarcita), simples y prácticas por la necesidad de aislarse del frío. La uniformidad urbanística se ha conservado en estos pueblos gracias a que las nuevas construcciones se ven sometidas a rigurosas normas de construcción para proteger la estética de las aldeas.
Por otra parte, esta comarca se encuentra en la ruta del románico rural del norte de Guadalajara, donde podremos ver edificaciones de gran valor artístico como el Monasterio de Bonaval en Retiendas.